De acuerdo con las estadísticas del Inegi sobre mortalidad, en 2013 fallecieron 80 mil 539 personas por tumores malignos, cifra que representa 13% del total de las defunciones totales en ese derecho a la alimentación debe ser garantizado por el Estado; así lo establece el artículo 4 de la Constitución.
Este derecho implica, de acuerdo con las y los expertos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), que en México debería existir el conjunto de condiciones necesarias para que en todo momento haya disponibilidad de alimentos nutritivos, culturalmente pertinentes, pero también inocuos, es decir, que no hacen daño.
Desde esta perspectiva, el derecho a la alimentación se relaciona directamente con dos agendas: la seguridad alimentaria y, simultáneamente, la salud pública, pues el Estado debe garantizar que todo aquello que llegue a la mesa de las personas y sus familias tendrá calidad nutricia y su consumo no debe representar ningún peligro.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) presentó el día de ayer los resultados de un estudio mediante el cual clasifica a la carne roja en el grupo 2A de los productos que son potencialmente cancerígenos para quienes los consumen; mientras que en el grupo 1 a la carne procesada; lo que significa que hay evidencia suficiente para sostener que es cancerígena.
Lo anterior ubica a las autoridades ante la urgencia de informar oportunamente a la población respecto del riesgo implicado en el consumo de los productos señalados; además de que deberá tomarse la decisión de prohibir, o al menos regular, el etiquetado de tales productos, tal y como se ha hecho, por ejemplo, con los cigarros y el alcohol.
¿Qué dice exactamente la Organización Mundial de la Salud?
Para evitar malos entendidos, es importante citar varios párrafos de la información vertida por la OMS. El punto siete de su comunicado dice: “La carne roja ha sido clasificada como grupo 2A, probablemente cancerígena para los seres humanos (…) la clasificación se basa en evidencia limitada procedente de estudios epidemiológicos que muestran una asociación positiva entre el consumo de carne roja y el desarrollo de cáncer colorrectal (…) la evidencia limitada significa que una asociación positiva se ha observado entre la exposición al agente y el cáncer, pero que no se pueden descartar otras explicaciones(…)”.
El punto ocho de la información que proporciona la OMS dice: “La carne procesada fue clasificada como grupo 1, cancerígeno para los seres humanos (…) esta categoría se utiliza cuando hay suficiente evidencia de carcinogenicidad (…) en otras palabras, hay pruebas convincentes de que el agente causa cáncer. En el caso de la carne procesada, esta clasificación está basada en evidencia suficiente a partir de estudios epidemiológicos que muestran que el consumo de carne procesada provoca cáncer colorrectal”.
Entre la carne procesada, la OMS incluye: “toda aquella carne elaborada a través de la salazón, el curado, la fermentación, el ahumado u otros procesos para mejorar su sabor o su conservación. La mayoría de las carnes procesadas contienen carne de cerdo o carne de res, pero también pueden contener otras carnes rojas, aves, menudencias o subproductos cárnicos tales como la sangre. Ejemplos de carnes procesadas incluyen frankfurters (perros calientes/hot dogs/salchichas), jamón, salchichas, carne en conserva (corned beef) y cecina o carne seca, así como carne en lata, y las preparaciones y salsas a base de carne”.
En este contexto, el nivel de riesgo estimado por la OMS es el siguiente: “Un análisis de los datos de diez estudios estima que cada porción de 50 gramos de carne procesada consumida diariamente aumenta el riesgo de cáncer colorrectal en aproximadamente un 18%… y si se demostrara que la asociación de la carne roja y el cáncer colorrectal es causal, los datos de los mismos estudios sugieren que el riesgo de cáncer colorrectal podría aumentar en un 17% por cada porción de 100 gramos de carne roja consumida diariamente”.
La mortandad generada por el cáncer
De acuerdo con los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en el año 2013 se registraron 623 mil 600 defunciones en el país; de ellas, 80 mil 539 tuvieron como causa algún tipo de tumor maligno; cifra que representa prácticamente 13% del total de decesos que se contabilizaron en ese año.
De acuerdo con el propio Inegi, el peso relativo de la mortalidad por cáncer se ha mantenido muy alto en los últimos diez años para los cuales se cuenta con información, pues en el periodo que va de 2004 a 2013, el promedio de decesos anuales por cáncer, respecto del total que se registran en el país, es de 13.1 por ciento.
En números absolutos, las cifras son gigantescas, pues de los 5.49 millones de defunciones acumuladas en el periodo, 720 mil 381 tienen como causa principal el padecimiento de algún tipo de tumor maligno.
Al respecto, cabe destacar que entre los distintos tipos de cáncer se encuentran en primer lugar los tumores malignos de los órganos digestivos, con 214 mil 430 casos en el periodo de 2004 a 2013; le siguen los tumores malignos de los órganos respiratorios e intratorácicos, con 77 mil 841 casos; en tercer sitio están los tumores malignos del tejido linfático, los órganos hematopoyéticos y tejidos afines, con 73 mil 539 casos; en cuarto lugar están los tumores malignos de los órganos genitales femeninos con 67 mil 105 casos, y en quinto lugar los tumores malignos de los órganos genitales masculinos, con 58 mil 190 casos.