Breve historia de un parto prolongado en algún lugar de la Sierra Mixe  

 

Carlos Sánchez Concha.

A cualquier lado que observara, mi vista rebotaba con cerros apilonados en forma de pirámides, la diferencia es que están adornados con múltiple y variedad flora del clima templado, que de momento eran cobijados por un gran manto de neblina, que se extendía por varios kilómetros en la Malinche, el segundo cerro más importante de esta región, en que tiene un lugar primordial el Zempoaltepetl, donde los espacios de neblina se esfumaban como humo de tabaco industrializado. Aparece una intensa lluvia durante varios minutos, para después mantenerse en un ritmo latente.

Me encuentro situado en el centro del pequeño patio que conforma la Unidad Médica Rural (UMR) del IMSS en Atitlán. Entré a la Unidad para comprobar la hora, son las 8. En ese momento ingresa la enfermera con una paciente; cuando la vi me pareció conocida. Es Hilda, corroboro en el tarjetero prenatal, que refiere un embarazo de termino y su asistencia a consejo prenatal.

No había problema aparente. Su esposo la había ingresado a dos pasos dentro de la UMR, para después retirarse a un costado de la clínica, metió mano en la bolsa derecha de su pantalón ya bastante deteriorado, para sacar tabaco y comenzar a dar tiros en forma desesperada. Lo observé no más de un minuto, pero su rostro daba la impresión de que no estaba preocupado del momento; que más bien lo atormentaban problemas de un pasado no muy lejano.

Me interrumpe la enfermera: “Doctor ya está preparada la paciente”. Verifiqué el trabajo de parto, realicé tacto ginecoobstétrico y no había dilatación de importancia en cerviz. La paciente, que se notaba inquieta, me informa que el trabajo de parto inició en la noche anterior de manera irregular.

En mi mente comienza a correr la duda. ¡Desproporción céfalo-pélvica! Me apoyo en algunos libros de obstetricia para justificar mi diagnóstico, leía que cuando se presentan estos casos el cuello uterino  dilata muy poco y el trabajo es irregular.

La paciente tiene 27 años de edad y es su primer hijo, ella no habla español y se comunica en mixe con la enfermera; yo tenía que saber su preocupación, la enfermera me comenta que le preguntó que “si pasa su hijo o no”. Mi duda se incrementó. La lluvia afuera arreciaba, parecía interminable.

Hilda se encontraba físicamente en buenas condiciones y se le observa en el semblante ganas de vivir, pero también se notaba en su mente corría algún pensamiento tradicional como el de Pablo, su esposo.

Son las diez de la mañana y el trabajo de parto sigue siendo irregular, la paciente se encuentra en observación, por la ventana se logra ver parte de la “Malinche”, junto a ella trato de verificar mi diagnóstico.

Esta UMR es de primer nivel de atención Médica y comencé a recordar mis tiempos de médico interno de pregrado en un hospital de tercer nivel, donde, ante este tipo de dudas nos apoyábamos en el ultrasonido para valorar pelvis y perímetro cefálico.

Después de mi pequeño viaje al pasado para situarme en la realidad de una UMR de difícil acceso desde 1969, año en que se fundó. Ya han pasado más de veinticinco años y sigue siendo de difícil acceso, aunque ya hay terracería para un solo camión de ida o de venida, se encuentra en malas condiciones y nunca le han dado mantenimiento.

Hace unos días empezó la “canícula grande” como la llaman por aquí y que habrá de durar de julio a agosto. Las lluvias provocaran derrumbes, los cuales seguramente bloquearán los caminos que comunican a la comunidad con el exterior.

La plática entre la Enfermera y la paciente se hizo más intensa, al momento una voz llamaba en Mixe a Pablo quien no tardó mucho en llegar, los tres entablaron conversación.

Yo no entendía la conversación, comprendía poco la lengua mixe. Pablo al salir de la UMR ya con indicaciones, pido a la enfermera que me informe lo que habían platicado: “Doctor, aquí en la Región de esta parte media de los Mixes, desde tiempos atrás, nos acostumbraros a dar una interpretación de lo que nos sucede tanto en el cuerpo como en el alma” reveló.

Continúa explicándome “lo que pasa en este momento a Hilda, es que ella tiene veintisiete años y una persona que se embaraza a esa edad por estos lugares, es difícil que tenga un buen parto”, agregando en un tono  de resignación: “es casi seguro de que el niño muera al nacer, este suceso es casi una ley en nuestra cultura”.

Cuando termino de informarme de la plática me inquieto más, ya que la paciente pasaba en rol tradicional con penetración occidental que yo represento en este momento.

La Enfermara continua su relato tradicional “hace dos años que se murió la primera esposa de Pablo, en el trabajo de parto ella tenía la misma edad  que Hilda, y nosotros entendemos que cuando se le muere la primera esposa a un hombre en estas circunstancias es seguro de que le suceda lo mismo a la segunda”, se tensión…

“estas son nuestras creencias Doctor”, me comenta y continua explicando: “pablo se fue al panteón a pedirle a la esposa muerta y frente a su tumba si es que todavía la reconoce ya que la hierba crece rápido y la cubre. Si no en la capilla de la Iglesia, tiene que pedirle a ella y al Santo Patrón y decirle que siempre fue bueno en vida con ella y si murió fue por muerte tradicional que no tuvo la culpa, que por favor permita que Hilda pueda tener a su hijo y que lo deje pasar. Se lo pedirá por todos sus antepasados invocando a la malinche, para lo cual tiene que depositar tres huevos de gallina criolla haciéndole a cada huevo una pequeña ruptura en alguno de los lados y depositar un cuarto de litro de mezcal, una cajetilla de cigarros para que la esposa muerta comprenda que él está en paz con ella y que la ha dejado reposar con tranquilidad y no la atormenta ninguna pena”, concluyó.

Se me dibujó más claro el panorama con todo el relato.

Trate de dar una interpretación de lo que estaba sucediendo por lo regular en todos los pueblos Indígenas de América existen Medicinas Tradicional y por lo tanto, personas que la practica la cual se transmite de generación en generación.

Los enfermos juegan un rol pasando por la medicina Casera y la Medicina Tradicional practicada por los “Médicos” de la Región con gran experiencia.

Así también Especialista en la Medicina Tradicional como: Hueseros, Chamanes, Brujos, Culebreros, Pulsadores, Adivinadores, Chupadores y si todos ellos no resuelven el problema acuden o se refugian en lo mágico religioso para dar una interpretación Divina.

Tal vez esa idea la tenía presente la esposa de Pablo, por eso no recibió tratamiento Alópata. Pero volviendo UMR y en especial con Hilda, yo tenía que dar una solución favorable para el binomio madre e hijo trabajar en comunidades  de difícil acceso el servicio Médico es algo especial y delicado, en estos casos lo indicado es apoyarse en clínicas en segundo nivel de atención médica para valoración con médico especialista, pero debido a la carencia económicas es difícil que esto se lleve a cabo.

La paciente lleva cinco horas de parto irregular, sin embargo no se puede predecir la eficacia de los esfuerzos de expulsión, en consecuencias suele ser imposible hacer el pronóstico adecuado antes de que inicie su trabajo de parto efectivo y teniendo contracciones Hilda.

El problema es que la cabeza del producto se detiene y no avanza, ya no hay mucho que hacer en la UMR, necesita atención medica de segundo nivel, le comunico la enfermera la conclusión de mi Diagnóstico para que se ponga de acuerdo y trasladarla al Hospital del IMSS en Tlacolula.

Con tanto ruego y el antecedente que ellos tenían presente aceptàron, la lluvia aumentaba con frecuencia ya pasaba de medio día, ahora hay que conseguir camión para el viaje, solo hay uno y en malas condiciones, el dueño no quería comprometerse de que cuenta de que ha realizado este tipo de viajes y es muy peligroso intervengo para darle confianza – no va a nacer el niño en el camino y la madre no se muere, tiene que llegar al hospital- el chofer acepta, todos nos conformamos, y ahora a Hilda y a la Enfermera le esperan seis horas de martirio si es que no hay derrumbes en el camino esto prolongaría más el viaje, son cerca de dos de la tarde, el camión inicia su viaje por lo más abrupto y tortuoso de la sierra mixe, me quedo pensando e imaginando todo el trayecto que ha de pasar Hilda, sin estado normal se sufre para cruzar la montaña, más aun en el estado en que viaja Hilda, esta es una realidad que sufre los jamás conquistados y todos los indígenas de Oaxaca las lluvias se detiene por un momento, permite que se asome los mantos de neblina pero no el sol, hoy es un día de santos aquí en Atitlán, ahora esperar el resultado de los médicos especialistas de segundo nivel, si es que la atiende pronto. Por mi parte vuelvo a la rutina UMR olvidando de momento lo transcurrido, porque hay muchas personas que atender. Tres días después recibo la contra conferencia donde me informaban que después de haber extraído producto por cesárea tipo Kerr, femenino la recién nacida y la madre se encuentran en buenas condiciones de salud. La tranquilidad se apodera en mí ser al leer la noticia.

¿Tuvo razón Pablo al ir hablar con su esposa muerta para que la dejara vivir a su niña?